No te voy a vender NADA

Te quiero contar una historia con la que seguro que te sientes identificado,

Hace unos años estaba estudiando para la selectividad(o EVAU), un examen que determina a qué universidad puedes acceder en base a tu nota. Por entonces, yo era un chico disfrutón(cosa que sigo siendo), pero sabía que si conseguía sacar la nota que necesitaba me beneficiaría mucho. Empezando porque estudiaría lo que quiero realmente y acabando porque me podría pegar un buen verano sin ninguna recriminación por parte de mis padres, el de los 18 exactamente, que se dice pronto.

Estuve durante unos meses estudiando mucho con un objetivo bien definido, y ¿qué pasó?

Pues que finalmente conseguí una muy buena calificación y entré a la carrera que quería, y me pegué un verano de la h*stia.

Y dirás, pues vaya mierda de historia si sale bien desde el principio.

Pero aquí no acaba.

El curso siguiente empezaba la universidad, asistencia no obligatoria y para los profesores eres un simple número del DNI. Está claro como acaba eso, la primera semana vas a clase, la segunda ya faltas un día y un mes más tarde ya no vas a ninguna clase. Saliendo de fiesta el viernes, el sábado y algún que otro jueves. Básicamente un desfase total.

El resultado de esta situación es previsible, suspender prácticamente todas las asignaturas en la convocatoria ordinaria.En el mes de los examenes de recuperación en una ingeniería obviamente no te da tiempo a estudiarte todas las asignaturas por muchas horas que emplees y te llevas casi todas las asignaturas pendientes al año que viene. La consecuencia de esto no es el simple hecho de tener que repetir el año prácticamente, sino que hay muchos más consecuencias incluidas. 

Saber que no estás dando todo lo que puedes de ti.

Dime que no te ha pasado alguna vez en algún aspecto de tu vida.

Y ¿qué es lo que pasa? 

Pues que ya no disfrutas ni el salir de fiesta, aparte de que dentro de ti sabes que no te lo has ganado, porque si una cosa especial la repites a diario, pues acaba siendo no tan especial y acaba siendomás rutinario.

Al año siguiente saqué las conclusiones que a priori parecen obvias. Si cuando me he esforzado no solo he conseguido los objetivos que me he propuesto, sino que he sido más feliz y he disfrutado más de los momentos en los que obtenía la recompensa, debido a que me los merecía, pues blanco y en botella. Una conclusión que parece clara vista desde la otra cara de la moneda, pero si te ocurre a ti no es tan simple de llegar. Por lo que decido tener mucho menos ocio y centrarme en evolucionar como persona para alcanzar mis metas. Las cosas comienzan a salir mejor, consigo unas relaciones más sanas con mis personas cercanas y me siento mucho más orgulloso de mi por dar mi cien por ciento.

Y esa ha sido mi mentalidad desde entonces. 

En este momento te preguntarás, ¿pero cómo puedo yo conseguir los resultados que deseo?

Lo primero de todo, defínete los objetivos que pretendes conseguir, cuanto más claros y concisos más fácil será alcanzarlos. Es como estar en medio del océano, puedes estar navegando sin un rumbo claro, o tener un plan detallado de a donde te diriges y por qué, de esta segunda manera es mucho más fácil llegar a donde uno pretende.

Y finalmente, navega hacia tus objetivos.

Además, te quiero dar un consejo que a mi personalmente me ha ayudado mucho y creo que puede ser de gran ayuda

CONSECUENCIAS y subCONSECUENCIAS

A la hora de tomar una decisión piensa en las consecuencias que esta traerá más a largo plazo. Cada acción que tomas tiene una consecuencia de primer orden, que es la primera que observas a priori, pero tiene muchas más subconsecuencias.

Por ejemplo, vamos a usar mi ejemplo del estudio:

El salir de fiesta y no estar yendo a clase hará que me entere mucho menos del temario que caerá en el examen,

Esto hará que suspenda el examen.

Mis padres estarán decepcionados conmigo, por lo que tendré una peor relación con ellos,

Al tener más tiempo libre, saldré más de fiesta y se acabará convirtiendo en rutinario, por lo que disfrutaré menos, 

Sentiré que no me lo merezco,

Como consecuencia seré más infeliz.

Este es un simple ejemplo exagerado, pero se puede aplicar a todo en la vida, desde decisiones más a corto plazo como no ir al gimnasio hoy en qué repercutirá si se repite, hasta decisiones más a largo plazo como el caso mencionado del estudio.

Con todo esto quiero llegar a una conclusión, cuando tienes un objetivo claro y das el cien por ciento de ti , comienza a sonreírte la vida.

Así que, a partir de ahora empieza a pensar en las consecuencias de las acciones que tomas a lo largo del día

Tengo claro lo que deseo, ¿y tú?

Samuel Garrido Sobrón.